Puerto de la Cruz completa con éxito la primera fase del Plan de Desarrollo Sostenible 2024, una iniciativa inédita que ha permitido contar por primera vez en el municipio con una estrategia propia, técnica y sostenida en el tiempo para combatir la expansión del rabo de gato.
El concejal de Ciudad Sostenible, David Hernández, presentó este martes los resultados de la ejecución de la primera fase de los trabajos para la erradicación del rabo de gato en el Centro de Iniciativas Empresariales. La intervención, financiada por el Cabildo de Tenerife bajo el Plan de Desarrollo Sostenible 2024, fue ejecutada por alumnado contratado para este fin. El acto, integrado en las actividades de Proactivas por Naturaleza de mayo, contó con la organización de la Oficina de Voluntariado Medioambiental del Cabildo, Cruz Roja y la Fundación Telésforo Bravo, y sirvió además como una jornada de sensibilización ciudadana.
La intervención realizada principalmente en el Barranco de San Felipe ha supuesto una actuación ambiental de gran alcance, tanto por la extensión del área tratada como por la intensidad y continuidad de los trabajos desarrollados. En total, se ha actuado sobre una superficie de 9.272,7 metros cuadrados, un espacio significativo dentro del ecosistema del barranco que ha requerido una planificación técnica detallada y un seguimiento constante para garantizar la eficacia de las medidas aplicadas.
Uno de los elementos más relevantes del proyecto ha sido la retirada y neutralización de 450 kilogramos de materia orgánica invasora. Esta labor no solo implica la eliminación física de especies no deseadas, sino también su tratamiento adecuado para evitar su regeneración o dispersión. La presencia de flora invasora en entornos naturales como este puede alterar gravemente el equilibrio del ecosistema, desplazando especies autóctonas y afectando a la biodiversidad local. Por ello, su control ha sido una prioridad dentro de la actuación.
“Por primera vez, Puerto de la Cruz cuenta con una hoja de ruta clara, técnica y continuada para afrontar un problema ambiental que llevaba años afectando a nuestro territorio. La intervención en el Barranco de San Felipe representa un ejemplo de gestión ambiental sostenida, en la que la combinación de superficie tratada, control de especies invasoras, ciclos repetidos de erradicación y seguimiento prolongado ha sido clave para avanzar en la recuperación ecológica del espacio y en la protección de su equilibrio natural”, explicó Hernández.
A lo largo del proceso se han ejecutado tres ciclos completos de erradicación y tratamiento de semillas, una medida clave para evitar la reaparición de especies invasoras en el medio. Este tipo de intervención es fundamental, ya que muchas especies vegetales cuentan con mecanismos de reproducción persistentes que requieren actuaciones repetidas en el tiempo para lograr su control efectivo. La repetición de estos ciclos permite reducir progresivamente el banco de semillas activo en el suelo y minimizar el riesgo de regeneración futura.
Todo este trabajo ha requerido una intervención técnica continua durante un periodo de nueve meses, lo que refleja la complejidad y el compromiso del proyecto. La actuación prolongada en el tiempo ha permitido realizar un seguimiento constante de la evolución del terreno, ajustar las técnicas empleadas en función de los resultados observados y consolidar los avances logrados en cada fase del proceso.