La aplicación de la normativa vigente impide la celebración de los conciertos habituales que amenizaban en Playa Jardín esta tradición ancestral, aunque el Ayuntamiento trabaja para buscar fórmulas de cara al próximo año para albergar un evento de estas características
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz celebra este año las tradicionales hogueras dentro de las fiestas de San Juan en el litoral costero de la ciudad gracias a su carácter identitario, fruto de esta costumbre ancestral que se remonta al menos al s.XVIII, tal y como recogió en sus escritos el reconocido historiador y viajero alemán Alexander von Humboldt en 1799.
Junto a las hogueras, un año más el entorno del muelle pesquero vivirá una de sus jornadas más especiales del año con la tradición del Baño de Cabras en el Mar que organiza la Asociación de Amigos del Baño de Cabras en el Mar con su presidente Amílcar Fariña al frente y que junto al Ayuntamiento celebra una de las señas de identidad del municipio que se remonta hace casi un siglo. También serán protagonistas de esta semana donde la memoria y las tradiciones marcan la agenda de Puerto de la Cruz, el tradicional enrame de chorros, muestra de arte efímero en muchos rincones de la ciudad.
Desde el consistorio se informa que ya se trabaja, tras el apercibimiento de Costas relativa a la celebración del concierto del año pasado, en armar una propuesta que cumpla con la aplicación de la normativa vigente que consolide la garantía de protección y conservación que requeriría el desarrollo de un evento de estas características en un espacio protegido como es Playa Jardín.
Será a primera hora del sábado 24 y tras la celebración de las hogueras de la noche de San Juan, “cuando se rompe el verano” como se recoge en el libro ‘La fiesta de San Juan en Puerto de la Cruz’ de, entre otros, el profesor Manuel J. Lorenzo Perera editado en 1987, cuando los cabreros muestren este hecho de la cultura popular ancestral recuperado por la labor etnográfica y de cuidado de las tradiciones.
Los actos de esta festividad que tanto tiene que ver con el entorno, la naturaleza, el arte y la tradición se inicia este miércoles 21 en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias con la narración oral a cargo de Silvia Torrents de ‘La Historia de una Mujer Guanche’ a partir de las 19 horas. En esta jornada también se ofrecerán la proyección del audiovisual ‘La mujer amazigh, canaria y continental’ a cargo de Pablo Deluca del Centro de Estudios Imazighen de Canarias y con la colaboración de la Asociación Cultural Tamusni.
La celebración del solsticio de verano en la ciudad turística también se caracteriza por la ancestral muestra de arte de efímero del enrame de chorros, que este año serán 8 y que nuevo juntará a familias, colectivos y diseñadores de la ciudad que reservan este jueves 22 para sumar su talento y creatividad a la celebración de esta semana de las tradiciones.
Este año diferentes diseñadores y colectivos serán los encargados de ilustrar estos lugares tan únicos de la ciudad, así que El Chorro Cuaco será obra de Amarca; Verart se encargará del Chorro de Cupido, la diseñadora Yaiza Trujillo se encargará el chorro de Las Cabezas; Andrés Hernández, el del Durazno; el chorro de la calle Mequinez será diseñado por la Asociación Amigos de las antiguas tradiciones; el de Las Maretas correrá a cargo de Juliana Serrano; el chorro del histórico muelle pesquero, Marcos Marrero y María Díaz; y finalmente el de Punta Brava, lo llevará a cabo la Asociación Cultural Punta Brava El Veril.
Texto de Alexander Von Humboldt, fechado el 23 de junio de 1799:
Asistimos la víspera de San Juan a una fiesta campestre en
el jardín del Sr. Little (…). Al cerrar la noche nos ofreció de
improviso la cuesta del volcán un aspecto extraordinario.
Los pastores, fieles a una costumbre introducida sin duda
por los españoles, bien que data de la más remota
antigüedad, habían encendido las fogatas de la fiesta de
San Juan. Esas masas de luces esparcidas, esas columnas
de humo dispersadas por los torbellinos, contrastaban con
el sombrío verdor de las selvas que cubren los costados del
Pico. Gritos de alborozo se escuchaban desde lejos y
parecían los únicos que interrumpían el silencio de la
Naturaleza en estos lugares solitarios.