Un poco de alambre, unas cuantas latas y mucho ruido. Esos son los sencillos ingredientes que protagonizan las vísperas de San Andrés de la mano de los niños y niñas portuenses, que corrieron el cacharro en las céntricas calles de la ciudad turística, en el entorno de la plaza del Charco.



Con un taller organizado desde el área de Cultura con los alumnos del PFAE-GJ Puerto Dinamiza, los más pequeños y pequeñas volvieron a disfrutar de una las tradiciones más ruidosas del norte de la isla que maridaron posteriormente con las castañas y la buena música que pusieron Entrevoces y la agrupación musical El Chirato, para cerrar este día dedicado al legado y la memoria de unas tradiciones que también perduran en los distintos colegios de la ciudad que, con anterioridad, se hicieron oír y cómo, en las calles que rodean los centros escolares.