Tras un año se recupera la tradición de este ritual con gran valor etnográfico, mientras se mantiene el enrame de chorros
De la mano de la Asociación Amigos del Baño de las Cabras y con la colaboración del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, el tradicional Baño de las Cabras vuelve al muelle de la ciudad turística. Lo anunció el alcalde de la ciudad Marco González y el presidente de la asociación Amílcar Fariña, que agradeció el impulso municipal para recuperar después de un año un evento tan característico y con indudable valor patrimonial y etnológico.
Además, subrayó el alcalde, se trata de ir volviendo poco a poco a la normalidad y este acto tradicional a la vez nos retrotrae a nuestro pasado más ligado a la tierra y a la ganadería. González quiso resaltar que durante la mañana del día de San Juan se desplegarán varias unidades de la Policía Local, así como el personal de Protección Civil que controlarán y vigilarán en todo momento que se cumplan con las medidas de distancia interpersonal entre los asistentes.
Ya el Ayuntamiento en 2014 aprobó por unanimidad declarar el Baño de las Cabras en el Mar como Bien de Interés Cultural. La petición de apoyo presentada por el presidente de la Asociación Cultural Amigos del Baño de las Cabras en el Mar se motivó por el indudable interés etnográfico de esta práctica tradicional como forma de expresión y transmisión de la cultura de un pueblo y de todo un valle como es el de La Orotava.
Cabe recordar que fue el reconocido doctor en Historia y director del aula de Etnografía de la Universidad de La Laguna Manuel Lorenzo Perera con su informe el que avaló el gran valor etnográfico de esta escenificación que se viene realizando en el muelle pesquero de la ciudad. “Estamos muy orgullosos de que la ciudad pueda conservar estos actos tradicionales que nos diferencian como pueblo y que ponen en valor nuestro pasado”, remarcó el alcalde.
Enrame de chorros
Además, se mantiene el ya característico enrame de chorros que se viene realizando en diversos puntos del centro de la ciudad y del barrio de Punta Brava. Hasta ocho diseñadores y colectivos se dan cita estos días para engalanar estos lugares que tanto tienen que ver con la historia ancestral de la ciudad y su particular relación con el agua y que sirve para recordar la prosperidad ligada al líquido elemento.
La decoración habitual se realiza con motivos naturales como flores, frutas y verduras, y como viene siendo ya una costumbre serán los chorros del Durazno, Las Maretas, Mequínez, el de Lazareto, el Muelle, Cupido, Las Cabezas y el más conocido del chorro Cuaco, los que se vean embellecidos por el arte de estos diseñadores y colectivos.