Puerto de la Cruz despide a la Sardina entre sátira, música y fuegos artificiales y reafirma que el Carnaval continúa

Puerto de la Cruz despide a la Sardina entre sátira, música y fuegos artificiales y reafirma que el Carnaval continúa

El tradicional Entierro de la Sardina puso anoche el broche de oro a uno de los actos más simbólicos del Carnaval Internacional de Puerto de la Cruz, en una velada cargada de sátira, música y buen humor que confirmó que la fiesta continúa en la ciudad turística.

El cortejo fúnebre partió desde la Avenida Colón y recorrió la Plaza de Los Reyes Católicos, calle Obispo Pérez Cáceres, Avenida Familia Betancourt y Molina, Plaza de la Constitución, calle Valois, calle Blanco y el muelle pesquero, donde le esperaba una multitud de portuenses y visitantes para presenciar la esperada quema de la Sardina, acompañada de un exhibición pirotécnica que iluminó la noche.

El desfile contó con la participación del alcalde, Leopoldo Afonso; el concejal de Fiestas, Luis Javier Gonzáles; y los concejales de la Corporación Municipal, quienes acompañaron a la Reina, el Rey, la Gran Dama y su Corte de Honor del Carnaval 2026, así como al multitudinario cortejo de viudas que, entre llantos fingidos y divertidas escenas, protagonizaron la despedida más irreverente del Carnaval.

La comitiva estuvo animada por la Fanfarria de Puerto de la Cruz y la batucada Bereberé, que al ritmo de la música y la sátira llenaron las calles de ambiente festivo, arrancando aplausos y sonrisas entre vecinos y visitantes.

Con la quema de la Sardina, Puerto de la Cruz reafirmó su espíritu carnavalero y su apuesta por mantener viva una celebración que continúa desplegando actos y actividades en los próximos días.

Mira el video resumen aquí: https://www.youtube.com/watch?v=73G1aoeoq2w

Puerto de la Cruz pone en marcha su huerto urbano comunitario con 30 participantes

Puerto de la Cruz pone en marcha su huerto urbano comunitario con 30 participantes

Puerto de la Cruz ya cultiva sostenibilidad. El nuevo huerto urbano comunitario ha comenzado su andadura en el enclave de Los Cachazos, en la zona de El Durazno, donde 30 usuarios y usuarias trabajarán desde ahora sus parcelas en un espacio concebido mucho más allá de la producción agrícola.

La iniciativa, impulsada por el área de Participación Ciudadana y Ciudad Sostenible, que dirige el edil David Hernández, y que cuenta con la dinamización de la Asociación La Vereda, se integra en una actuación global sobre una superficie de 19.000 metros pensada como un entorno vivo de encuentro vecinal, aprendizaje colectivo y fortalecimiento comunitario.

El proyecto incluye siete huertos accesibles, diseñados específicamente para facilitar la participación de personas con movilidad reducida y garantizar un uso inclusivo del espacio. El proceso de selección ha priorizado a residentes del municipio, atendiendo a criterios de cercanía y edad, donde han entrado todos los mayores de 70 años. Además, se ha reservado un papel relevante a asociaciones con fines terapéuticos y sociales, reforzando el carácter integrador de la propuesta.

El huerto nace con la vocación de consolidar comunidades sanas, solidarias y sostenibles. La iniciativa apuesta por la creación de dinámicas intergeneracionales y multiculturales, poniendo el foco en colectivos vulnerables, personas mayores en situación de soledad no deseada, familias con menores, hogares monoparentales y personas en riesgo de exclusión social. Entre sus objetivos destaca avanzar hacia un modelo de autosuficiencia alimentaria que permita abastecer de verdura fresca a entre 15 y 20 familias mediante producción propia, promoviendo hábitos de consumo responsables y saludables.

Hernández, que acudió en la tarde de ayer, miércoles 18 de febrero, al recinto para dar la bienvenida a los nuevos usuarios y usuarias, explicó que “el municipio da un paso firme hacia un modelo de ciudad más justo, sostenible y participativo, en el que la soberanía alimentaria y la implicación ciudadana ocupan un lugar central. Con la puesta en marcha de estos huertos comunitarios no solo recuperamos espacios públicos infrautilizados, sino que los transformamos en bienes comunes al servicio de la ciudadanía”.

Además, añade que el proyecto va más allá del cultivo: “Queremos que estos huertos sean espacios vivos de encuentro vecinal, de educación ambiental y de fortalecimiento comunitario, capaces de generar conciencia frente a la emergencia climática y de avanzar hacia un sistema alimentario más cercano y resiliente. Todo ello, además, desde una gestión democrática, inclusiva y profundamente enraizada en el territorio, de la mano de asociaciones y colectivos locales”.

El desarrollo del huerto contará con un programa integral de seguimiento que incluye asambleas mensuales, dinámicas de cohesión grupal y herramientas de comunicación para la gestión diaria. La formación será un eje central, con acciones en agroecología, alimentación saludable, plantas medicinales, bioconstrucción, gestión de residuos y autogestión comunitaria.

El proyecto incorporará una evaluación continua de su impacto social y ambiental, así como la difusión de materiales y resultados, consolidando los huertos comunitarios inclusivos como una herramienta estratégica para el bienestar colectivo y la sostenibilidad local.