Dos de los más potentes narradores jóvenes canarios, Alicia Ramos y Nicolás Dorta, conversan con el periodista en el Complejo Turístico Costa Martiánez 

Puerto de Letras. Escritura en diálogo’ retoma este jueves día 14 de octubre su actividad, y lo hace poniendo a conversar a dos de los más interesantes narradores canarios de la actualidad, Alicia Ramos y Nicolás Dorta, con quien es todo un maestro del género: el periodista y escritor Juan Cruz Ruiz (Premio Canarias de Literatura 2000).  

El acto tendrá lugar, como todas las actividades del festival, en el espacio privilegiado del Lago Martiánez, al aire libre. En anteriores coloquios Puerto de Letras ha recibido una notable respuesta por parte del público, convocando en torno a unas 90 personas. Para asistir se precisa el envío de los datos personales de contacto al correo electrónico puertodeletras@gmail.com

La narrativa canaria vive en la actualidad un auge indiscutible. Prueba de ello es, sin duda, una obra como Panza de burro, de Andrea Abreu, traducida ya a varios idiomas.  También otros autores y autoras están proponiendo singulares mundos ficcionales que problematizan aspectos como la identidad, la memoria, la insularidad, la propia literatura. La ficción se convierte, así, en necesaria fricción.   

Dos de estos autores destacados son Alicia Ramos y Nicolás Dorta. En ‘El último vándalo (que yo sepa)’, de Alicia Ramos, una güimarera recibe en Madrid un singular encargo del Gobierno de Canarias: desplazarse al norte de Bélgica para encontrar todos los cuadros de un enigmático pintor del siglo XIX, Secundino Batista. Mientras se desarrolla la búsqueda, el padre de la protagonista muere y esta ha de viajar a Canarias de forma precipitada. Tras el entierro se ve envuelta en una serie de acontecimientos que la ponen en la pista de otro objeto relacionado con los cuadros de Secundino y se va viendo arrastrada a una trama que arranca con la caída del Reino Vándalo del norte de África y termina en las compañías de calificación de deuda durante la crisis financiera de 2008. 

Alicia Ramos (Güímar, Tenerife, 1969) es una escritora y cantautora canaria. Licenciada en Geografía e Historia en 1995. En 2015 publicó su disco Ganas de quemar cosas, que da nombre también a la columna que escribe quincenalmente en CTXT. En 2018 publicó Lumpenprekariät. En 2019 ganó el XXV Premio Benito Pérez Armas de Novela con El último vándalo (que yo sepa), editada por el Servicio de Publicaciones de la Fundación CajaCanarias. Escribe en CTXT, en Píkara Magazine y, eventualmente, en medios como Público, El Diario o El Salto Diario. Ha escrito capítulos en los libros Maternidades Cuir (Egales, 2020), Transfeminismo o Barbarie (Kaotica Libros, 2020) y (h)amor6 trans (Con tinta me tienes, 2021). 

Por su parte, Nicolás Dorta nace en Guía de Isora, Tenerife, en 1978. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de la Laguna. Ha ejercido el periodismo durante más de una década y actualmente enseña Filosofía en la educación pública. Además, compagina estas labores con la música. Las zonas comunes (Franz Ediciones, Madrid), su primer libro, lleva un epílogo de Almudena Sánchez y está considerado entre los diez mejores publicados por autores canarios en 2020, según el suplemento cultural El Perseguidor (Diario de Avisos). El periodista y escritor Juan Cruz Ruiz ha dicho que este trabajo es “un estampido estético que ocurre en el escenario de la memoria”. Se trata de cinco relatos “con un poso de soledad pero con elementos de vida, incluso de magia”, publica Rubén Darío (Agencia Efe) en La Vanguardia. “En sus cuentos no es que no pase nada, es que pasa la vida y, como ocurre a menudo, nos pilla esperando algo que no sabemos nombrar”, escribe la periodista Saray Encinoso en eldiario.es. Nicolás Dorta prepara actualmente su primera novela y un poemario.  

Por su parte, es de sobra conocida la trayectoria intelectual de Juan Cruz Ruiz. Nacido en Puerto de la Cruz, Tenerife, en 1948, es periodista, escritor y editor. Estudió Periodismo e Historia en la Universidad de La Laguna. Fue redactor en La Tarde y El Día. Fue también uno de los fundadores de El País, donde ejerció tareas muy diversas: corresponsal en Londres, jefe de Opinión y redactor jefe de Cultura. Trabajó como coordinador de los proyectos del Grupo Prisa para 1992. Igualmente, fue coordinador editorial del Proyecto Leonardo y de la serie Europa América, que publicó El País Semanal. Obtuvo el Premio Benito Pérez Armas de novela en 1972, con Crónica de nada hecha pedazos; el Premio Azorín con El sueño de Oslo (1988), el Premio Canarias de Literatura del año 2000, el Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2009 por Egos revueltos. La vida literaria: una memoria personal. Su obra más reciente es Ciudadano Polanco. Los hechos de una vida. 

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