@AytoPuerto

"Could Not Retrieve any Tweets"

El edificio de la sede central del ayuntamiento, salas consistoriales y otras dependencias, fue construido sobre el solar de un convento que la orden de los dominicos tenía en la ciudad, razón por la cual la calle adyacente tomó el nombre del fundador de la orden, Santo Domingo. El convento se mantuvo en pie hasta el último tercio del siglo XVIII (1778) en que un voraz incendio lo destruyó casi totalmente.

Actualmente presenta dos partes bien diferenciadas:

Por un lado encontramos el antiguo convento, donde incluso puede apreciarse aún parte de lo que fue el campanario, y por otra, una nueva fábrica como resultado de la reforma realizada en 1973 sobre el solar que ocupaba la empresa Yeoward, dedicada a la exportación.


EL ANTIGUO CONVENTO.

A principios del siglo XVII cuando ya el Puerto de la Orotava había alcanzado una considerable fuerza comercial, gracias sobre todo a las exportaciones de vinos a Inglaterra y otros países del norte europeo, los dominicos de San Benito de la Orotava deciden fundar en este lugar un convento bajo la advocación de San Pedro Telmo, un monje de dicha orden y patrón de los mareantes, al que dedican una iglesia. La propiedad en la que se levanta el convento abarcaba un gran solar, pues iba desde la calle Quintana hasta el mar, por un lado y desde la Punta del Viento hasta el Muelle Pesquero por el otro.

La construcción del convento empezó en el año 1608, con la erección de una ermita dedicada al santo y fue terminado alrededor de 1659. A lo largo de estos años los religiosos, fruto de las constantes donaciones de particulares, fueron ampliando las primeras edificaciones formadas por un hospicio, el refectorio y la iglesia. Luego, con el paso del tiempo, fueron añadiendo a la iglesia otras capillas; entre ellas destaca la consagrada a la Virgen del Rosario, imagen salvada de las llamas en el incendio que acabó con el convento. Esta talla fue llevada a la iglesia de la Peña de Francia y aún se venera allí.

No se sabe el número de religiosos que habitaron el convento pero por las donaciones registradas, sus propiedades y la importancia de sus protectores civiles debió acoger a gran número de ellos. Según Viera y Clavijo llegó a contar con 16 monjes. Baste decir que en 1650 el provincial de la Orden elevó el convento a la categoría de Priorato. Por estos años su poder y riqueza habían aumentado considerablemente, tanto es así que el convento llegó a tener casas y tierras en La Montañeta y Punta Brava, que dadas a renta, a tributo perpetuo, obtenían ingentes beneficios.

El convento con estas rentas y donaciones particulares fue ampliando y mejorando sus instalaciones, así como las capillas y dotación de imágenes hasta ya avanzado el siglo XVIII, en que una noche de Diciembre de 1778 un fraile se descuidó con una vela y ardió el convento junto con la iglesia y San Telmo, su patrón. Más tarde, los marinos, para cubrir el vacío dejado por esta imagen, erigieron en su honor la actual ermita, cerca de allí, en el mismo acantilado.
La reconstrucción del inmueble se hizo entre 1781 y 1786 bajo la dirección del arquitecto Bethencourt y Castro aprovechando algunos elementos del desaparecido convento, aunque sin mucho éxito debido a la falta de fondos.
A lo largo del siglo XIX sus dependencias sirvieron como escuela primaria o como sala consistorial del nuevo ayuntamiento constitucional del Puerto de la Cruz, aunque por periodos cortos y con interrupciones.

Como consecuencia de la primera desamortización del siglo, 1837, el edificio pasó a manos del Estado. En el último tercio de siglo XIX nace aquí Luis Rodríguez Figueroa, destacado político republicano asesinado por el Bando Nacional en los comienzos de la Guerra Civil española y cuya familia aparece como compradora del edificio o parte de él en las subastas de la segunda desamortización, segunda mitad del siglo XIX.

EL NUEVO EDIFICIO

En los años cincuenta del siglo XX el edificio es adquirido por particulares de apellidos tales como Rahn y Yeoward que aparecen como colaboradores en la gran reforma del edificio (año1973) realizada por el Ayuntamiento, siendo alcalde Felipe Machado y González de Chávez. Los Yeoward, muy ligados al cultivo y exportación del plátano en Tenerife, construyeron en la primera mitad del siglo XX el embarcadero-muelle de El Penitente cuyo solar formó parte del desaparecido convento de los dominicos y cuyo nombre seguramente está relacionado con las tareas propias de estos frailes.

La última de las reformas en el entorno dio lugar a la Plaza de Europa inaugurada en 1992 por el alcalde Félix Real González en el sitio donde hubo una recova municipal y una batería.