Cementerios

 Es en el año de 1775 cuando se prohíben los enterramientos en las iglesias y se impulsa la idea de construir los cementerios fuera de los núcleos de población. Sin embargo en Canarias el obispo Verdugo en 1800 reitera el uso de las iglesias como lugar de enterramiento

Hacia 1804 se decide por el Ayuntamiento la construcción de un cementerio. Pero no se adoptan las medidas oportunas para su construcción hasta 1810 ante la epidemia de fiebre amarilla.

El Archivero-Bibliotecario de este Ayuntamiento en 1924, D Francisco P Montesdeoca, indica la siguiente Nota sobre Origen del Cementerio.

“Con motivo de haberse padecido en este pueblo, epidemia de fiebre amarilla por el año 1811, se empezó a enterrar en el lugar que ocupa hoy día el Campo Santo (Cementerio Católico), dividiéndose el terreno en tres partes, una para párvulos, otra para hermandades y clero y resto, se destinó a fosa común, en las cuales, si existen lápidas sepulcrales grabadas en ellas fechas del 1811 al 1874, todas estas, fueron concedidas por donaciones a pagos de cantidades que se invirtieron en la conservación de aquel lugar sagrado.”(1)

La portada del Cementerio Católico se construyó en el año 1813 inscribiéndole en el arco de ella la fecha de haberlo sido, por el primer Ayuntamiento Constitucional, además de la piadosa conmemoración siguiente:

-OSSA HUMILIATA EXHULTABUNT DOMINO.”(3)

La capilla del interior del recinto data de 1839.

Es destacable que en el año 1870 y según la crónica de Álvarez Rixo. “el día de finado, 2 de noviembre, comenzó aquí el uso de poner guirnaldas de flores sobre las cruces y sepulcros en nuestro cementerio. Las hijas de doña Bernarda Fleming Galloway, pusieron la primera hecha de flores siempre-vivas, cuyo filial ejemplo parece seguir imitándose”…